Y hoy todo resulta erróneo.
Las miradas se pasean de unos ojos a otros ojos,
y el amor se convierte en un juego inerte,
quedándose en la superficie sin saber llegar a más.
Y la belleza no se siente sin los cuerpos, sin la carne,
y nadie entiende, ni quiere ver, los misterios, lo escondido,
de la luna.
Recuerdos, de una niña, a la que el sol guiaba,
con sus rayos con su luz de inocencia,
quien le daba, la pureza de la vida, sus estrellas,
belleza que nadie veía.
Y ahora, ya no es niña, y se aferra a
sus sueños de trapo, de muñeca, rota
y el amor que en ella brota se oculta
en su máscara, en historias, y juegos
de intriga que nadie se atreve a intentar,
a entender, ni a escuchar.
Conclusión: Ya nadie busca lo sensible, lo marchitan, como el ocaso de las rosas.
Las mariposas, son bonitas, son frágiles, y nadie se da cuenta de que un día fueron gusano. Y el pasado, no se olvida.
