sábado, 24 de agosto de 2013

Amor y belleza.

Y hoy todo resulta erróneo.

Las miradas se pasean de unos ojos a otros ojos, 
y el amor se convierte en un juego inerte, 
quedándose en la superficie sin saber llegar a más.

Y la belleza no se siente sin los cuerpos, sin la carne,
 y nadie entiende, ni quiere ver, los misterios, lo escondido,
de la luna.

Recuerdos, de una niña, a la que el sol guiaba,
con sus rayos con su luz de inocencia,
quien le daba, la pureza de la vida, sus estrellas,
belleza que nadie veía. 

Y ahora, ya no es niña, y se aferra a
sus sueños de trapo, de muñeca, rota
y el amor que en ella brota se oculta
en su máscara, en historias, y juegos
de intriga que nadie se atreve a intentar,
a entender, ni a escuchar.

Conclusión: Ya nadie busca lo sensible, lo marchitan, como el ocaso de las rosas.
Las mariposas, son bonitas, son frágiles, y nadie se da cuenta de que un día fueron gusano. Y el pasado, no se olvida.